Fue una tarde en la que disfrutamos de canciones muy románticas para ver si animábamos a los singles de la residencia y se lanzaban a la sala de baile en busca de la media naranja.
Este año, teníamos dos matrimonios en la residencia así que los hombres, muy caballerosos, tuvieron un pequeño detalle con ellas y les regalaron una fotografía de los dos.
Es muy emocionante comprobar que después de tantos años casados todavía sigue vivo el amor entre nuestros enamorados.

