Llegó el martes por la tarde y después de la merienda «La Rondalla de la Residencia de Villalpando» cogió sus guitarras y sus panderetas, calentó un poco la voz y entonó las canciones más tradicionales de la tuna «Clavelitos», «Triste y sola», «Cielito lindo»… fueron algunas de las canciones con las que los tun@s deleitaron al público.



A mitad del baile y para coger fuerzas de nuevo, degustamos las torrijas que las compañeras confiteras habían elaborado por la mañana en el taller de repostería. El público que es muy exigente dijo que estaban buenísimas y como reconocimiento, recibieron un fuerte aplauso del resto de los residentes.
